Guía UGA
Cómo se calcula el costo real de una pieza cerámica y cómo llegar, desde ese número, a un precio de venta que sostenga tu trabajo.
Muchos talleres cerámicos producen todo el año y, aun así, no logran saber si el trabajo es rentable. Casi siempre no es por falta de esfuerzo: es porque el precio se definió mirando lo que cobran otras personas y no lo que cuesta producir en el propio taller. Esta guía ordena, paso a paso, qué compone ese costo y cómo se pasa del costo al precio.
El costo de una pieza no es solamente la arcilla que usaste. Es la suma de todo lo que se consume para que esa pieza exista y llegue terminada a manos de alguien.
Cuando ese cálculo se hace completo, aparecen números que muchas veces sorprenden: la pieza cuesta más de lo que se creía, y eso explica por qué el taller trabaja mucho y sostiene poco.
Los materiales se calculan por unidad real usada, no por bolsa comprada. Sirve conocer cuánta arcilla pesa una pieza terminada y cuánto esmalte consume, para repartir el costo de cada bolsa o balde entre las piezas que efectivamente salen de ahí.
Las horneadas se calculan por horneada completa y luego se reparten entre las piezas que entraron. Una horneada a medio cargar cuesta casi lo mismo que una llena, y esa diferencia se traslada al costo de cada pieza. Mirar la carga del horno es, también, mirar los números.
El tiempo es, en la mayoría de los talleres, el costo más grande y el menos contabilizado. No se trata solo del rato en el torno: es el amasado, el torneado o modelado, el retorneado, el secado supervisado, el esmaltado, la carga y descarga del horno, el lijado, el embalaje.
Para incorporarlo hace falta definir el valor de tu hora de trabajo y medir cuántas horas lleva cada pieza o cada tanda. Sin ese número, todo precio es una estimación a ciegas.
Los costos directos son los que podés atribuir a una pieza concreta: la arcilla que tiene, el esmalte que lleva, las horas que te llevó, su parte de la horneada.
Los costos indirectos sostienen al taller aunque no produzcas: alquiler, servicios, internet, seguros, mantenimiento, herramientas, gastos administrativos. No pertenecen a una pieza en particular, pero deben repartirse entre todo lo que el taller produce en un período. Si quedan afuera, el taller factura y aun así no llega.
Son los que existen, se pagan y casi nunca entran en la cuenta. Aparecen cuando se mira el taller completo y no solo la mesa de trabajo.
El costo es cuánto te cuesta a vos producir la pieza. El precio es cuánto cobrás por ella. Entre los dos hay una decisión: cuánta ganancia querés obtener por ese trabajo.
Confundirlos es el error más frecuente. Vender al costo no es vender barato: es trabajar sin ganancia, y un taller sin ganancia no puede reponer materiales, reparar un horno ni sostener el tiempo de quien lo lleva adelante.
El recargo se calcula sobre el costo: es el porcentaje que le sumás al costo para llegar al precio. El margen se calcula sobre el precio de venta: es qué porcentaje de lo que cobrás queda como ganancia.
Son dos porcentajes distintos aunque hablen del mismo dinero. Un recargo del 50% sobre el costo no deja un margen del 50% sobre el precio. Por eso, al comparar precios, conviene tener claro cuál de los dos se está usando: de ahí salen muchas listas de precios que parecen rentables y no lo son.
Con los números claros se puede decidir con criterio: qué piezas conviene seguir produciendo, cuáles dejar, qué líneas sostienen el taller y cuáles lo desgastan, si conviene tomar un encargo grande, cuándo actualizar precios y cuánto.
No se trata de cobrar más ni de cobrar menos. Se trata de saber. Cuando el número existe, la conversación sobre el precio deja de ser una discusión con una misma y pasa a ser una decisión informada.
UGA CALCULA
UGA CALCULA es la herramienta que hace esta cuenta por vos: cargás materiales, horneadas, tiempo de trabajo y gastos del taller, y obtenés el costo real de cada pieza y el precio de venta según la ganancia que definas.
Conocer UGA CALCULAUGA CALCULA forma parte de UGA 360, el conjunto de herramientas para ordenar, calcular, producir y vender en tu taller cerámico.
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